Cada CEO con el que he hablado en los últimos años me ha hecho, de un modo u otro, la misma pregunta.
¿Cómo construyo, en los próximos tres años, un proyecto de comunicación que haga única y atractiva a la empresa que dirijo?
Es una pregunta estratégica. No táctica. No va de campañas, canales ni herramientas. Va de posicionamiento, identidad, reconocimiento.
Y la respuesta parte de una realidad incómoda.
Una marca atractiva no se construye trabajando la comunicación.
Se construye trabajando la identidad que la comunicación luego cuenta.
La diferencia parece sutil. No lo es.
Las empresas que empiezan por la comunicación acaban hablando mucho de poco. Las que empiezan por la identidad tienen mucho que decir, y lo dicen bien.
Tres años es el plazo justo. Si sabes por dónde empezar.
Un proyecto de comunicación estratégica a tres años no se construye con un plan editorial. Se construye así.
Año uno. Diagnóstico y posicionamiento. Quién sois de verdad, qué os diferencia, dónde vive vuestra marca hoy en la mente del mercado, dónde tiene que vivir mañana. Sin esa base, lo que venga después se pierde.
Año dos. Construcción de identidad y coherencia entre canales. Web, comunicación corporativa, presencia en medios, storytelling interno. Cada pieza refuerza el posicionamiento. Ninguna lo contradice.
Año tres. Consolidación y liderazgo. La marca deja de perseguir y empieza a marcar el ritmo. El mercado la busca. La reputación hace el trabajo que antes hacía el presupuesto.
No es una fórmula. Es un proceso. Requiere método. Continuidad. Alguien que sepa llevarlo del principio al final.
¿Quién lo lidera dentro de la empresa?
Un CEO no tiene el tiempo. Un director de marketing no tiene el alcance. Una agencia no tiene la continuidad.
Hace falta un Communication Manager. Interno o externo. Pero hace falta.
Trabajo con las empresas de tres formas, según el momento. Como consultor estratégico en proyectos concretos. Como Communication Manager on demand cuando hace falta continuidad sin incorporar una figura interna. Como partner a largo plazo, acompañando la transformación de principio a fin.
¿Quieres saber cuál de las tres encaja con tu momento? Descubre cómo trabajo.