«¿Quién eres?», le preguntan. Y habla de su empresa.

Pregúntale a un Fundador quién es. Empezará a hablarte de su empresa.

Luego pregúntale quién sería, si la empresa no existiera.

No es culpa suya. Su vida y su empresa crecieron juntas. Se convirtieron en la misma cosa.

El problema aparece más tarde. Cuando se da cuenta de que la marca no tiene identidad propia. Que el mercado lo recuerda a él, no a la organización que ha construido.

Un Fundador fuerte construye una marca que sobrevive a su Fundador.

Y para lograrlo, antes de hablar de la marca, tiene que dejar de ser la marca.

Si algo aquí te resulta familiar, quizás sea el momento de hablarlo. Escríbeme.

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