Una marca está viva. Sigue o anticipa los cambios sociológicos. Intercepta las nuevas necesidades expresadas por los mercados cambiantes. Interactúa con sus usuarios. Les permite vivir experiencias emocionales. Una marca tiene una estrategia que evoluciona — una que escucha las señales del mercado y desarrolla nuevas formas de conectar.
La estrategia de comunicación se ha vuelto demasiado táctica. Necesita liberarse de la mentalidad de simplemente difundir información. Para ser eficaz, para crear percepciones favorables, para captar la atención, necesita saber compartir.
Ya no — o no solo — información que fluye de la marca hacia la audiencia, sino también, sobre todo, contenido que valga la pena discutir. Contenido que construya una relación de intercambio. Y que convierta a la audiencia en una comunidad comprometida.
La estrategia es más fácil de decir que de hacer. A menudo, demasiado fácil.