La mayoría de las empresas no tienen un problema de comunicación. Tienen un problema de claridad.
Saben lo que venden. No saben por qué debería importarle a alguien.
He visto este patrón durante 30 años, desde las más importantes agencias de publicidad en Milán, hasta gestionar la comunicación de un grupo empresarial hoy.
El briefing cambia. El error, no.
Antes de gastar otro euro en contenido, publicidad o una nueva web, responde esto:
¿Puede tu mejor comercial explicar tu ventaja competitiva en una sola frase — sin usar la palabra «calidad»?
Si la respuesta es no, ningún presupuesto de comunicación lo va a resolver.
Ahí es donde empieza la estrategia.